"Si tan sólo logro tocar sus vestiduras" (Mc 5. 28,31) dijo la mujer.
"¿Quién me ha tocado? Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza
ha salido de Mí". Jesús se dió cuenta inmediatamente que poder sanador había salido de Él, y dijo a la mujer: "Tu fe te ha curado" (Lc 8. 46,48)
"Cuantos lo tocaban quedaban curados." (Mc 6, 56)
"Cuantos padecían algún mal se le echaban encima para tocarlo." (Mc 3, 10)
"De hecho, toda la gente procuraba tocarlo porque salía de Él una fuerza
que sanaba a todos." (Lc 6,19)
Hermanos católicos, este poder descrito en las Escrituras,
es el mismo poder de Jesús en el Santísimo Sacramento.
Por el simple hecho de acercarnos a Su Presencia
en el Santísimo Sacramento,
como la mujer que tocó sus vestiduras,
tocamos a Jesús con nuestra fe.
Esto libera Su poder y Su amor sanador
sobre nosotros y sobre el mundo.
La Eucaristía es el Corazón Vivo
de cada una de nuestras Iglesias y Parroquias.
Y es nuestro dulce deber
honrar y adorar en la Sagrada Hostia,
que nuestros ojos ven,
al Verbo Encarnado, que no podemos ver.
No dejes de hacerle una visita diaria,
a Jesús en el Santísimo Sacramento.
Pues a través de la Eucaristía,
el mismo Cristo se hace presente entre nosotros
como lo hizo con los apóstoles reunídos en el Cenáculo,
cuando se presentó en medio de ellos y dijo,
"SOY YO MISMO". (Lc. 24, 39)


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