
Iniciado por
Lombardo
Elohim, Jesús no condenó las imágenes por una sencilla razón. Él mismo tenía una. El hecho de que antes de Cristo estuvieran prohibidas las imágenes de Dios es tan sencillo de entender como que la doctrina católica no encierra ninguna prohibición. No es que estuviera prohibido hacer imágenes de Dios, es que sencillamente ello no era posible, pues Dios no tenía rostro. En Cristo hemos visto el rostro de Dios. Y es que el ser humano a veces no atiende sino a las prohibiciones, pero eso es propio del ser humano, no de Dios.
Aquellos que conocieron en vida a Jesús le miraban y le contemplaban con adoración, pues supieron quien era. Imagino que eso a nadie se le ocurriría catalogarlo de idolatría, pues era al mismo Dios a quien contemplaban. Una vez Cristo subió al Cielo, imagino que su imagen perduraría en la memoria de todos los que le conocieron, y que se recrearían en ese gratísimo recuerdo. A nadie se le ocurriría tampoco acusarles de idólatras.
Imaginemos ahora que en lugar de hace dos mil años Cristo hubiera venido al mundo en ésta época. Es muy probable, por no decir seguro, que a Cristo se le harían miles de fotografías, instantáneas y hasta películas. A nadie en su sano juicio se le ocurriría llamar idólatra a quien conservando una de esas intantáneas la contemplara con devoción y adoración, rindiéndole culto de latría, siendo que a los santos no se les rinde culto de latría como sabes, reservado tan solo a Dios, sino culto de dulía.
Tras la venida de Cristo a la tierra, la iconoclasia es propio tan solo de fundamentalistas y racionalistas anacrónicos, no debe preocuparnos más de la cuenta.
Un saludo.