
Iniciado por
Klauddia
Pero esta parte si la voy a discutir, porque estás generalizando en cuanto a lo que es la fe, definición y concepto que tienes equivocado y muy pero muy equivocado.
La fe se debe entender desde la creencia, pero como explica la Biblia, la fe la da Dios. Si la fe es la certeza de lo que se espera, y la convicción de lo que no se ve, tenemos que entender qué es lo que realmente es la fe y de dónde proviene. Analicemos las dos partes de la definición:
1.-"La certeza de lo que se espera":
Esto quiere decir que eso que esperas con certeza vendrá.
¿Qué es certeza?
1. f. Conocimiento seguro y claro de algo.
2. f. Firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor de errar.
2.-"la convicción de lo que no se ve:
Esto quiere decir que aunque hay algo que no ves estás convencido de ello.
Y de dónde proviene esta certeza y esta convicción? De la nada?
No, sino que esto viene de Dios, porque como te digo, es Dios el que da la fe y es el humano el que decide si acepta o no la certeza y la convicción de esa fe.
Te lo voy a explicar a nivel humano:
La máxima autoridad entre los humanos para asegurar algo y decir que eso es verdad es un NOTARIO.
Un notario es el que da fe.
Si un notario asienta en su libro que algo es cierto, pues el notario te está dando fe de que eso es verdad y tú tienes la certeza de que lo que dice el notario es cierto.
Si un notario dice y atestigua que estuvo allí, pues tú tienes la convicción de que estuvo allí.
Ahora bien, tú también tienes la opción de creerle o no creerle a ese notario, estás en todo tu derecho, pero cualquiera que sea tu decisión, no le quita ni la verdad ni la autoridad al notario.
El notario da fe, es tú asunto si quieres creerle o no al notario.
Dios da la fe en Jesucristo, y nos dice que Jesucristo es el mediador para conectar otra vez a Dios con el hombre.
Él te da fe de que Jesús es el Salvador, si quieres creer, que bien, Dios recompensará a aquellos que creyeron, si no quieres creer, pues síguele como puedas, estás en todo tu derecho, eso es todo.
No es cuestión de cálculo estequiométrico, ni de ecuaciones logarítmicas, solamente es cuestión de fe.
Saludos.