Hola JAFID:
Es natural que nos equivoquemos, y más cuando al parecer no se tiene la suficiente experiencia, la cual nos da la educación para sabernos expresar de la forma más adecuada, en el momento adecuado y ante la clase de interlocutor tratado.
La verdad, al leer y reflexionar tus sinceras palabras, me emocionaron hasta la lágrima.
Visualicé nuevamente, en cuando hemos de trafalgar entre nosotros mismos para llegar a la verdadera hermandad que en el fondo todos los somos y solo la diferencias de ideas, nuestra imperfección, nuestra flaqueza en los momentos en que satanás, nos mueve a decir y hacer lo que no debemos.
Y otras veces, el mismo satanás me ha movido como la paja de trigo, cuando expreso las verdades que encuentro en la Biblia, sintiendo su furor, porque no quiere que las cosas cambien.
Otras veces, solo siento su miedo, mas yo me acerco al espíritu de Dios y pronto se aleja.
No sé si me entiendan y me entiendas.
Mi posición no es fácil. Fácil fuera si me dejara llevar por la suave corriente de la vida y el adormecimiento, en las aguas en las que convivimos con la baja dimensión.
Un mundo que por lo pronto es apropiado para nosotros, debido a que necesitamos el fogueo y superar las fuerzas del mal y nuestras propias imperfecciones.
Pero este no es el mundo propio de nuestra potencial esencia divina. Por ello Jesús nos lo da a entender con todas sus implicaciones.
Mi reino no es de este mundo.
JUAN 18, 36.- “Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.”
Por ello mi corazón se conmocionó, al ver en tu reconocimiento de fallas, mi y nuestro reconocimiento de tantas de nuestras fallas y arrepentimientos sinceros, que tantas veces hemos sentido.
Pero este es el camino duro y nuestra cruz constante de perfeccionamiento para un día llegar a ser como los ángeles de Dios.
Donde todos enjugaremos nuestras lágrimas y veamos lo duro que fue nuestro pasado, pero al fin, todo será olvidado en la Nueva Jerusalén del cielo, en donde habremos de seguir por nuevos derroteros de santidad y felicidad que no imaginamos en la actualidad.
Apocalipsis 7, 17 “porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.”
Mientras tanto, a cargar la cruz del pesado trabajo, en el perfeccionamiento, que hemos de brindarnos los unos a los otros, forjando tesoros que habrán de servir aquí y en el cielo, hasta vencer a satanás y a nuestra propia debilidad espiritual.
Ánimo y gracias por compartir. Pues compartir es amor.:biggrin::biggrin::biggrin:





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