Empiezo yo también con una cita bíblica: guardaos de los falsos profetas,
Resulta difícil a veces argumentar contigo porque tienes una tendencia imparable a buscar como consolidación de tus razonamientos alguna frase sacada de la Biblia y por ahí no puedo pasar. La Biblia es una colección de historias fantásticas y mitos de la edad del bronce que fueron pasando por pueblos y pueblos mediante transmisión oral hasta ser puestos por escrito metiendo frases que le venían bien al escritor o suprimiendo las que le llevaban la contraria. En la narración de la creación como en la del diluvio hay por lo menos dos autores que se contradicen. Ya sé que para ti creer en Dios equivale a dar por buena cualquier cosa que aparezca en la Biblia, pero eso es un error porque la Biblia no contiene lo que supuestamente Dios quiso que contuviera, sino lo que los sacerdotes de cada momento decidieron que debía contener. Explícame si no cómo es posible que tú Biblia no contenga el segundo libro de los Macabeos ni la de los católicos el libro de Enoc. Y eso que hay palabras del Libro de Enoc que aparecen en la Epístola de Judas. Y en cuanto al Nuevo Testamento, otro tanto. Explícame por qué no aparecen los Evangelios de la Infancia, el de Tomás o el de Judas. Muy fácil: porque a tus sacerdotes les resultarían incómodos.
Y seguir la Biblia y aceptarla a pies juntillas te lleva a situaciones de risa. Creer en los ángeles, en los demonios o en los espíritus celestiales es algo relativamente normal. Hay hasta quien cree en los videntes. Pero por fin te aclaras: creer en los ángeles no se sigue de un proceso de razonamiento. Viene de lo que dice la Biblia y volvemos a la pescadilla que se muerde la cola. ¿Conoces de alguien que pueda dar prueba válida de que los ángeles existen?





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