Tus ilusiones no han sido en vano. Quizás ya te hayas enterado de que he recapacitado. Con todas las dudas que me habéis sembrado he ido a la iglesia a ver al cura ¡que Dios lo tenga en la gloria! y me advirtió que de no renunciar a mis sacrílegos pensamientos iba a arder en el infierno.
De más está decir que ante tamaña perspectiva he abjurado de todos mis infames pensamientos y he optado por el camino del bien que nos ha trazado la Santa Iglesia.
Ahora puedo andar por las calles con la frente en alto, sin remordimientos y sintiendo el mismo gozo y orgullo, que seguramente experimentan ustedes, al observar a aquellos seres despreciables que no son como nosotros.





Responder Citando