Querido Nietzscheano:

me has devuelto el aliento con este post tuyo. Cuando comencé a leer lo de cuándo con acento y cuándo sin acento, se me cayó el alma a los pies porque
yo había estudiado lo que acabas de decir: sin sustantivo con acento y con sustantivo sin acento.

Me dije a mí misma que me había perdido el tren del progreso... Bueno, bah, el avión del progreso... Pero no, y me has devuelto el aliento... Gracias.