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Sigamos con el tema de las “comprobaciones bíblicas”. El otro día estuve leyendo sobre la presencia de Pedro en Roma... y una evidencia arqueológica: una inscripción funeraria hallada en Ostia de un tal Marco Anneo Paulo dedicada a su hijo que se llamaba Paulopetrus. En tan temprana época tenemos a un padre que pone por nombre a su hijo el nombre de los principales apóstoles que estuvieron en Roma, San Pablo y San Pedro. Ya me acordé de la relación entre la familia Anneo, a la cual pertenecía Lucio Anneo Séneca, con sus correspondencias entre él y Pablo.
Tenía guardada una noticia de un congreso que debatiría las famosas cartas (que debatió, porque ese congreso se celebró hace más de 10 años). Hela aquí la noticia:
ITALIA: NUEVO DEBATE SOBRE LAS PRESUNTAS CARTAS ENTRE SENECA Y SAN PABLO
Congreso en Milán: nuevos hallazgos apoyarían su autenticidad
MILAN, 13 oct (ZENIT).- «Me han gustado las cartas que has escrito a los Gálatas, a los Corintios, a los Aqueos. Querría, sin embargo, que prestases atención a que la brillantez del estilo no sea insuficiente respecto a la majestad del pensamiento».
«¿Es posible que Séneca, el filósofo estoico, haya de verdad escrito a San Pablo líneas como estas, incluida la benévola reconvención por la prosa del apóstol? Los códices nos han transmitido 14 cartas que se habrían intercambiado el apóstol y el filósofo pagano entre los años 58 a 64 después de Cristo, mientras Pablo estaba en Roma, en espera de proceso, en arresto domiciliario. Estas cartas existían ya en el siglo cuarto. Las cita por primera vez san Jerónimo. San Agustín alude a ellas. Pero esta correspondencia hasta hoy ha sido considerada apócrifa.
«Justamente en el siglo cuarto --explica Maria Maria Grazia Mara, profesora emérita de Historia del Cristianismo en la Universidad La Sapienza de Roma--, las falsas cartas reflejan el debate de entonces: la necesidad de que los cristianos escribieran mejor para que la tosquedad de las traducciones latinas de las Escrituras no alejase a los paganos cultos».
¿Se trata de un antiguo falso, elaborado por motivos polémicos? La cuestión se ha reabierto de nuevo. Y saltarán chispas en el congreso internacional sobre «Séneca y los cristianos», convocado por la Universidad Católica de Milán desde hoy hasta el 13 de octubre.
Al Congreso asisten quienes sostienen la autenticidad de las cartas (al menos 12 de 14) con nuevos argumentos. «Se han producido investigaciones de una alumna mía, Ilaria Ramelli, que me han hecho inclinarme por la autenticidad», indica Marta Sordi, profesora de Historia Antigua en la Católica. Son investigaciones que parecen hechas por la policía científica. «El examen de los textos revela que en las cartas que se presume escritas por Pablo, los grecismos son más abundantes que en las cartas de Séneca --explica Sordi--. Por ejemplo, el supuesto Pablo dice "sofista" en vez de "sapiens", para decir "incoherencia" usa "aporìa". Cosa obvia, dado que Pablo pensaba en griego, la lengua común del Mediterráneo, y no en latín».
«En cuanto a Séneca --prosigue Sordi--, para decir "temor de Dios", escribe"deorum". Un falsificador cristiano no habría usado nunca esta expresión, sino "timor Dei"».
¿Otros indicios? «Una inscripción encontrada en Ostia: es la dedicatoria funeraria de un cierto Marco Anneo Paulo al propio hijo, que se llamaba Paulopetrus. Está claro que se trata de convertidos, si se dan como nombres los de los dos primeros apóstoles. Y son de la familia de Lucio Anneo Seneca, visto que tienen el mismo apellido: Anneo. Quizá libertos de Séneca. En todo caso, la inscripción de Ostia (el lugar del martirio de Pablo) atestigua la presencia de cristianos, quizá convertidos por Pablo mismo, en el entorno de Séneca».
¿Hay más indicios? «Hay más. En la quinta carta, el presunto Séneca escribe al presunto Pablo, aludiendo con reticencia a una cierta «señora» que estaría indignada con Pablo «porque ha dejado el antiguo culto y ha convertido a otros». La innombrada señora no puede ser sino Poppea, la mujer de Nerón. Sabemos que la emperatriz era filojudía, y su hostilidad contra Pablo podía haberle sido sugerida por el entorno judío que la rodeaba y trataba de influir sobre el mismo Nerón. Una hostilidad peligrosa, y por esto Séneca alude a la señora sin dar el nombre».
«Pero un falsificador del siglo cuarto no tendría motivo para ser tan reticente», insiste Marta Sordi. Dos cartas son seguramente falsas, reconoce Sordi. La última, en la que Pablo habla a Séneca como a un convertido. Y la duodécima, en la que el presunto Séneca cuenta el incendio de Roma, sobre todo equivocando la fecha». «Y de hecho San Jerónimo, que cree en la autenticidad de estas cartas, demuestra no conocer esta, datada en el 64», explica Sordi.
¿Coincidiría el cuadro histórico con el epistolario? Maria Grazia Mara sigue siendo incrédula. «Si Séneca hubiera estado tan cercano a la fe, como aparece en las cartas, los primeros cristianos habrían "explotado" propagandísticamente la figura», dice. No le parece sin embargo un obstáculo para que se hubieran conocido las diferencias de clases sociales.
«Pueden muy bien haberse conocido --dice Maria Grazia Mara--. No faltan ejemplos de contactos entre cristianos de nivel social modestísimo y convertidos pertenecientes a la élite».
Marta Sordi añade: «Como se ve en los Hechos de los Apóstoles, Pablo era muy emprendedor en el hacerse conocer por las altas instancias. En Éfeso hace amigos entre los exarcas, poderosos dignatarios adeptos al culto imperial. El cónsul de Chipre, riquísimo industrial, lo convoca para escucharlo. Y en Corinto, Pablo había conocido al cónsul de Acaya, Anneo Novato Gallione. Que era el hermano de Séneca».
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