Cita Iniciado por Rusko Ver Mensaje
Las pruebas del carbono 14 son el clavo ardiendo (ahora mismo solo es eso) al que agarrarse para despachar la sábana de Turín como una pintura medieval..., pero lo malo para esta tesis es que venga el sudario de Oviedo para tirar por el suelo cualquier datación de la sábana en el siglo XIII.

El otro día vi en youtube un documental de Peridis sobre la catedral de Oviedo con imágenes del pañuelo cuando se expone en el mes de septiembre (y, ay, los atentados que ha sufrido la cámara santa cuando los “ateos militantes” quisieron acabar con ella). Es una buena razón para darse una excursión por Oviedo y visitar la catedral del Salvador (que dice un refrán sobre los peregrinos a Compostela: “Quien visita Santiago y no pasa por “el Salvador”, visita al siervo y no al Señor”. Muchos peregrinos jacobeos daban un pequeño rodeo en su peregrinación a Santiago visitando Oviedo y su catedral)
Hay más problemas para los defensores de los famosos resultados del carbono 14.

Bárbara Frale, experta en archivos vaticanos, ha descubierto en la Sábana lo que podrían ser los sellos que identificarían una sepultura impresos en la tela. En dichos sellos se podría leer: "Iesoys Nnazarennos" que es el mismo nombre que los evangelios dan a Jesús de Nazaret. Los escritos estarían en latín, griego y arameo.
Investigando cómo se realizaban los enterramientos en el siglo I, Bárbra Frale ha descubierto que los condenados a muerte no podían ser llevados a ninguna tumba de sus familiares hasta pasados doce meses desde que se produjo la muerte. Pasado ese tiempo, el cadáver pasaba a propiedad de la familia. Es por eso la necesidad de identificar a los cadáveres para su futura localización.

Según las Escrituras, José de Arimatea (Hombre seguramente influyente entonces) pidió a Pilatos que el cadáver de Jesús no fuera llevado a la fosa común y fuera entregado a los familiares o amigos.

Parece ser que una vez enrollado el cadáver en el sudario, se pegaban unas tiras de papiro con el nombre y los identificativos que posteriormente servirían para su identificación. Es el rastro dejado por la tinta en la Sábana lo que esta investigadora ha localizado