Como no te va a parecer bien las palabras de Hitler si era el ojito derecho de tu Pio 12 del alma!!
La destrucción de Checoslovaquia
«Nos alegramos por la grandeza, el auge y la prosperidad de Alemania y sería falso afirmar que Nos no deseamos una Alemania floreciente, grande y fuerte»
(Pío XII el 25 de abril de 1939)
Aquello vino precedido en octubre de 1938, medio año después de la irrupción en Austria, por la ocupación de los Sudetes, en medio del júbilo una vez más de los prelados y de las gacetas diocesanas, tanto más cuanto que ya había en Alemania un 10% más de católicos que en 1933. El presidente de la conferencia episcopal, el cardenal Bertram, envió el siguiente telegrama a Hitler «Por encargo de los obispos de Alemania»; «El hecho grandioso del afianzamiento de la paz entre los pueblos sirve de motivo al obispado alemán para expresar su felicitación y gratitud del modo más respetuoso y ordenar que el próximo domingo se proceda a un solemne repique de campanas». (¡Aquel mismo año el primado alemán encarecía a la gestapo que los sacerdotes guardarían «rigurosísimo secreto » sobre los campos de concentración si se les permitía ejercer allí su misión»).
Otro tanto vale decir de la Eslovaquia bajo su presidente, monseñor Tiso, tan estrecho colaborador de los nazis.
Pocas semanas después de la elección de Pacelli como papa la Gran Alemania celebraba, el 20 de abril, el aniversario de Hitler. De todas las torres de las iglesias pudieron oírse repiques festivos de campanas; todos los templos fueron adornados con las banderas de la cruz gamada. A los fieles se les exhortó a que rezasen en los «lugares sagrados» por el «Führer», por el «acrecentador y protector del Reich», como lo ensalzaba el arzobispo de Maguncia,





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