Lo mismo me cae una sanción del quince por reflotar un tema muerto o me vienen los de siempre a escenificar la consabida fanfarria, pero como yo sé que al menos a una persona le puede interesar esto...pos yo...¡¡¡Me arriesgo a cualquier cosa!!!


Ayer tuve la suerte de asistir a una exposición sobre la Sábana Santa de Turín en las famosas "Setas" de la Plaza de la Encarnación de Sevilla. La exposición está muy bien para las personas que no conozcan el tema un poco en profundidad, pero para mi gusto se queda algo corta para los que vamos buscando "un poco más" Está claro que en poco más de una hora es difícil explicar la complejidad de los estudios y de los pasos que se van dando a la hora de esclarecer este "misterio" (que no lo es) que apasiona en el momento que metes la nariz en él.

Pero....por esas cosas de la vida y por ciertos enchufillos que uno tiene, coincidí con algunas personas implicadas en dicha exposición y con algunos de los profesionales que han dedicado tiempo y esfuerzo para dar luz a aspectos desconocidos de este enigma. El escultor Miñarro, Catedrático de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, gente de la revista "Líneum" y algún que otro miembro del CES (Centro Español de Sindonología) así como especialistas de la Universidad de Oviedo y otras personalidades te sumergen en un mundo de curiosidades, coincidencias y sobre todo EVIDENCIAS, a las que es muy difícil escapar.

Actualmente, en España hay un interés creciente por la concordancia indudable entre el Santo Sudario de Oviedo y la Sábana Santa. Cada vez es más evidente e inegable que ambas telas estuvieron alguna vez en contacto con el cuerpo de la misma persona y cada vez es más innegable que ambas son concordantes en el tiempo y en la historia.

Lo último es el estudio de los nudos y la forma de estos. Nono de Panópolis dice textualmene: "Y la tela que envolvía la cabeza con un nudo en la parte de atrás de la cabellera» ¡¡¡Pues las arrugas de dicho nudo ESTÁN!!! y además coinciden con la forma de anudar que se describe en diferentes textos de la época.

Por cuestiones religiosas, las expresiones de dolor del reo, debían ser ocultadas en los que eran crucificados. Para eso se usaba el sudario que era anudado por detrás de la cabeza de una forma determinada. Descubrimientos arqueológicos han permitido conocer cómo se anudaban exactamente estos sudarios, y curiosamente, las arrugas que pueden encontrarse en el Santo Sudario de Oviedo COINCIDEN OTRA VEZ con los encontrados en sepulturas de la época de Jesucristo.



Continuará.