Bueno..., una vez que se quita la gasolina “ideológica”, nos quedamos con nuestras posturas acerca del matrimonio homosexual. No es matrimonio, aunque lo quieran colar con calzador (que lo cuelan). Quizá haya que llamarlo “patrimonio”. Oh.... creo que alguien ya se adelantó al patentar esa palabra en el diccionario..., jeje..., pero el diccionario no es una oficina de patentes, así que..., bien se puede cambiar el significado y seguir tan felices. Entonces, estaría el matrimonio, entre hombre y mujer, y el patrimonio, entre hombre y hombre (¿entre mujer y mujer?. Mmm, pues lesbimonio. ¿Entre hombre y cabra?, cabrimonio. ¿Entre hombre y lavadora?, lavimonio. ¿Entre mucha gente?, juerguimonio). Si lo que no consiga la RAE...