Nota de Tía Teresa: (Yo, Zampabol, soy mero transmisor del mensaje)
Señor Etanol:
No es para mí un placer leerle, y menos habida cuenta de los problemas psicológicos que ha debido padecer en su juventud por alguna agresión obscena a manos de algún religioso con la mano más larga de lo habitual.
Sepa usted que he sido excomulgada en varias ocasiones por faltas contra natura que dudo pudiera concebir.
Su religión o falta de ella no es un asunto que me preocupe o me produzca dividendos. Muy al contrario; trato de llevarme bien con el clero si con ello puedo expiar alguna de mis culpas y salir airosa en una futura vida eterna en la que no creo.
No es usted fruto de mi devoción. Le veo machacón, reiterativo, falto de reflejos y posiblemente con una vida sexual agotada que es lo único que podría hacerle atractivo a mis ojos.
No busque en este hilo a mi sobrino. Él sabrá darle su perorata en cualquier otro de esos en los que pierde miserablemente el tiempo pensando que puede amasar adoquines. Ni la religión me interesa ni la falta de ella. Crea usted lo que crea, absténgase de venir a contármelo, no serán sus principios los que logren protegerlo en caso de contar con un cuerpo juvenil y lleno de ganas de aprender aquello que nunca se atrevió a conocer.
Sin más se despide de usted cordialmente.
María Teresa de la Fuensanta Dominica G. de la H y S. de T.
Ps. Para usted a partir de este intercambio epistolar tía Teresa a secas. (No hace falta que ponga mayúsculas en "Tía" como hace el rastrero de mi sobrino)





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