Porque conservo mi corazón de niña es que la primera frase me llegó muchísimo y acarició mi alma. Te agradezco, Klauddia, por plasmar mi sentir y ser en
este mundo tan exactamente y en sólo 4 renglones.
En tu segunda frase disiento, porque el cristianismo como cualquier otra religión se va en doctrinas, dogmas, cuentitos que llevados a la práctica de convivir quedan en palabras vanas, que causan separaciones, discriminaciones, prejuicios, enfrentamientos, guerras, desprecios, fanatismos, engaños y autoengaños.
Y éso no es responsabilidad de los seres humanos sino del corset de las religiones, de la lucha de poderes que genera.
De nada valen las palabras huecas... Lo que valen para mí son las acciones bienintencionadas y que buscan construir y contribuir al bienestar de todos.
Y combatiré siempre a los malintencionados, a los que buscan destruir, a los que generan malestar a sus compañeros de camino; en este lugar y en este
tiempo compartidos.





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