Hay muchos dioses en el mundo y no pueden ser todos el mismo porque piden cosas diferentes. El dios bíblico y algunos otros son intolerantes hacia gente que opta por otros dioses. Entonces, apostar a un dios que no existe podría traer sus consecuencias para un creyente, tal como lo dice Gabin. Pero, asumiendo que el Dios cristiano resultara al final ser el dios verdadero, entonces la apuesta de Pascal sería buena propuesta para un agnóstico teista.





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