
Iniciado por
Zampabol
Drogadictos, homosexuales, anarquistas, extremistas radicales...y un largo etcétera de grupúsculos disconformes con su propia existencia, mantienen una guerra contra todo y contra todos que mal disimula la frustración que sienten al verse forzados ellos mismos a existir.
No es un odio justificado, ni es una forma de creer distinta. Es la proyección de una impotencia sustentada en un odio irracional a todo aquel que se sienta bien consigo mismo.
Mientras que el ateo militante siente el dolor de su propia insignificancia, surge dentro de él el odio más visceral sobre todo aquello que el entiende como inalcanzable para él.