Efectivamente ese es el meollo del asunto.
Como hemos podido ver estos días, no hay razón lógica para desprestigiar las creencias o las no creencias, pero sí hay una razón política para intentar evitar que la ruptura de las ataduras mundanas que aporta la religión a las conciencias, juegue en contra de la introducción de sistemas políticos que de otra forma no tienen capacidad de penetración.
Los misterios del universo seguirán ahí por muchos siglos, la ciencia o las ciencias, darán explicaciones cada vez más complejas y más acertadas, pero con cada una de esas respuestas, se abrirán mil interrogantes más haciendo que el abanico de preguntas cada vez sea más abrumador.
El ateo militante seguirá ajeno a todo eso y nos mostrará que fuera de las religiones teístas, existe otra religión aún más fanática que la más descerebrada y es el CULTO A LA IDEOLOGÍA.
Un saludo





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