No estoy fuera de Lleida (con el AVE, chérie, ahora se llega de París a la mismísima estación de tren); pero, ¡ay!, desde que la semana pasada supe que madame me hacía el HONOR de pasar unos días en mi home -seguramente, además, aprovechará el AVE para ir a la Villa y Corte a la ya mencionada misa y no tener que quedarse allá ni una noche- estoy que no paro con los preparativos (¡y; no he pedido más plazo para la traslation que tengo que entregar a final de la primera quincena del mes próximo porque si madame se enterase de ello sería capaz de no venir y hasta de retirarme, indignadísima, el saludo por tal irresponsabilidad!, ¡que, si no..!). Tiene previsto -precísole- llegar el viernes; y, ¡Virgen Santísima!, es ¡TAN poco tiempo!
GRACIAS infinitas por su comprensión. Como le dije en m/. anterior humildísima, modestísima nota, mi muy estimada María, quizá la semana que viene estaré ya más sosegadito... Madame in person tranquiliza y serena muchísimo; pero, ¡esperarla es otra cosa, naturalmente! Y yo, ¡encima!, sin chacha, sin amie y no más con perritos que me ladran porque estoy tan como estoy, chérie, que hasta se me olvida ¡sacarlos!
Siempre, en cualquier caso, a sus encantadores pies, mi muy querida, estimadísima María.
Jaume de Ponts i Mateu





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