
Iniciado por
Klauddia
Génesis 1:2
La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
Una pregunta ¿alguna vez has estudiado lo mínimo de Teología?
Yo sé que no, por lo tanto, es como si tú me hablaras de Robótica porque la conoces y la has estudiado y yo me pongo a debatir contigo sólo de oídas, o sea, no se puede.
Si tú sabes todo de ciencia, yo no te voy a discutir y menos decirte no, no, no, eso es mentira, no es cierto, bla, bla, bla, sólo porque desconozco, si me hablas de ciencia yo aprendo y me quedo con lo que me sirve y me ayuda, eso es abrir tu mente.
Responderé, aunque luego venga Caballerito a decir que yo de todo he hecho. Sí, sí he estudiado Teología. 5 semestres en la UNED (Universidad Estatal a Distancia) en Costa Rica. No sé a qué viene el hecho de que yo haya estudiado o no Teología.
Debo suponer que consideras tontas mis preguntas, qué bueno saberlo.
... el soplo de Dios...
... un viento de Dios...
... el Espíritu de Dios...
Ahora bien. El Espíritu Santo bien podría ser o bien podría no ser el Espíritu de Dios mencionado en el Antiguo Testamento.
¿Qué tal si nos damos a pensar en que hay una asociación entre el fenómeno atmosférico del viento y la palabra (o más bien la concepción del término) espíritu y por eso también se hace mención en ese primer pasaje del Génesis a "soplo" o a "viento"?
¿O qué tal si desligamos la palabra "espíritu" del sentido divino y la ligamos con el sentido de presencia, de reconocimiento?
Comulgo más con la primera idea. El dios judío (ellos lo inventaron, ustedes lo acogieron) es mencionado en esas ocasiones más como una alegoría que como otra cosa. Era... la forma en cómo lo percibían los muñequitos que en ese entonces habitaban la tierra, algo así como una de las conjeturas de Thomas Carlyle en su manifiesto sobre los héroes:
El hombre se esfuerza por expresar, por ver representado en forma visible, como animado por una especie de vida y realidad histórica, aquello que siente intensamente.
Algo así como darle "carne" a lo que se ve y se siente, pero no se explica.
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Sigo con lo de la pregunta del comienzo, no logro captarle el objetivo: estudiar teología es algo sumamente distinto a ser un ratón de iglesia o a ser una viejita rezadora, no sé a qué ha venido el cuento. He dicho.
Mi pena es sencilla y nada misteriosa y, como tu alegría, por cualquier cosa estalla.