El pueblo hebreo iba a ser probado en el desierto e iba a ser pulido y perfeccionado para ser digno de recibir las promesas de Dios.
Pero, era un pueblo rebelde y de duro corazón, por eso no entró a la tierra prometida.
Klauddia:
sí entramos aquella vez, y también entramos desde el siglo pasado hasta la fecha.