A ver, Tomás, ya te demostré que existe la fuerza de gravedad. La aceptaste. La negaste. La aceptaste. La negaste y, por último, la aceptas, ¿así es?
¿Qué cosas son absurdas?
(¡Dios mío!).
A ver, Tomás, ya te demostré que existe la fuerza de gravedad. La aceptaste. La negaste. La aceptaste. La negaste y, por último, la aceptas, ¿así es?
¿Qué cosas son absurdas?
(¡Dios mío!).