1. Ilusion del fracaso: El ser humano mira el mundo en "línea recta", todo el sistema, lo capta bajo una línea temporal... Como una película que al paso del tiempo se estropea y se pierde.
En realidad nada cambia, solo nos hacemos más consientes, todo lo que está sometido a la ilusión del cambio parece perder color, brillo y hasta pureza, pero en realidad, es solo algo que se transforma, adquiere otras propiedades tan sutiles que muchas pasan desapercibidas.
Bajo este concepto, todo lo que hacemos que no genere resultados deseados los consideramos erróneamente como fracasos, cuando en realidad afinamos, o descubrimos habilidades nuevas, hasta una tarea repetitiva nos deja algo.
Una sensación exhaustiva es el resultado de concentrarse en un solo estimulo, cuando nuestro entorno es tan variado, el simple pensamiento lo es. Imagine una manzana fresca, recien cortada, que resplandece con la luz... Y habrá desencadenado una serie de sensaciones tan maravillosas con unas cuantas palabras simples.
2. Ilusión de pérdida: El ser humano se aferra erróneamente a los seres queridos, y peor aún, a lo material. Cual bebé que llora cuando deja de ver a su madre porque cree que ha desaparecido.
Lo que nos da conciencia, son las virtudes colectivas que afinamos en comunidad. Por ejemplo una idea que aporto, alguien más la altera y a su vez la libera para que otra persona la altere también, bajo este proceso, nuestras generaciones "evolucionan" con nuestro legado. Por lo tanto, el negarles conocimiento y afecto es destruir a nuestra propia raza.
En realidad lo que nos satisface como seres vivos, es la riqueza que entregamos y que nos entregan todas las formas de vida y la nuestra propia raza, por lo que es incorrecto pensar que "se han ido", cuando viven a través de nuestras acciones, nuestra forma de ser y actuar.
En vez de pensar en lo que se pierde y lo que se obtiene, se debe disfrutar lo que en ese momento se está experimentando.





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