Pues, sí, jovenes, machistas y misóginos -no en general-, María Magdalena, ni prostituta ni nada. Apóstol, y su más amada, junto con Judas.

Claro, que esto que acabo de mencionar no le convenía a la Iglesia, ¿verdad? ¡Y mucho menos a Pedro! ("La piedra angular" El negocio, es el negocio. Lástima para quienes creen, aún, "que fue por mandato de Jesús").

Ah, Pedro... siempre fuiste tan machista y envidioso, ¡y mira el monstruo que haz creado! ¡Míralo!