NO son ni señoritas ni damas. Muy incómodo para mí, I repeat, pensar en el sexo femenino usando la palabra mediante la cual Marcus Porcius Cato, maior {sí: el de "ceterum censeo Carthaginem esse delendam"}, que se hubiese AVERGONZADO {¡oh, falta imperdonable a los sacrosantos MODALES!} de llamar homo al más bajo de los soldados de a pie de sus odiadísimos cartagineses, llamaba, a su esclava, a su esposa o a su madre, para que le alimentaran, le divirtieran o, si lo consideraba conveniente él, castigarlas con el azote que, para ello, había heredado de unos veneradísimos antepasados tan AMOS como él. Muy incómodo para mí recordar el, digamos.., Lado Oscuro de mis idolatrados classiques..; compréndalo...