Menudo el cabreo de la otra, porque nos jodieron con la visita obligada a la fábrica de cristal de Murano durante toda la mañana, y cuando quisimos ir al palacio Ducal, y a otros museos, todo cerrado. Y qué frío (diciembre), por cierto, qué olor a perro muerto.

Y qué caro todo, menudo timo.