Aunque sea porque un día se les ocurrió a los senadores romanos como cuenta el que lo cuenta, en algunas partes del mundo ya terminó el 2011 y en otras falta un rato. Y aunque sea así, en general uno se pone un poco más..., contemplativo, para decirlo con suavidad.
Entonces lee mensajes de felicidad a quienes no se le desea la menor, observa los "mejores deseos" de parte de quienes las realidades ajenas les importan un carajo, atiende a las buenas intenciones de los que tienen perversas en realidad, y tantas cosas por el estilo, y no puede menos que sonreír, voy a decir "con un cierto dejo de tristeza" para usar un lugar común. El planeta y su ciberespacio se llena de estímulos que no se desean realmente, los protopróceres de cada lugar hablan con seriedad de los difíciles momentos que anuncian siempre mejoras sustantivas, o por lo menos una vida celestial de puta madre, todo lo que queda archivado en un par de horas tras una botella, el que la tiene, o varias el que puede.
Recuerdo cuando era chico, mi vieja solía decirnos cuando aparecíamos con el regalo correspondiente, "día de la madre, es todos los días", y a mi se me quedó grabada la frase, y con sus mas y sus menos que haya tenido mi mamá, que los tenía, claro, como todos, los años me enseñaron que así era y debía ser si el sentimiento era auténtico.No solo con mi vieja, con el que cuadrara. Por eso soy incapaz de desear feliz año para todos, porque no sería sincero, como no me lo creo de parte de todos los que llenan hojas y aire con sinceros deseos porque muchos son mas falsos que dolar impreso en papel higiénico. Y no me siento mal con eso. Por algún lado, alguien escribía sobre los hombres de buena voluntad. A ellos, sí, piensen como piensen, estén aquí cerquita o en el culo del mundo, a ellos sí que me gustaría desearles lo mejor. A los de mala, ni justicia.
Chau