Me quedo con esta parte.
Muchos de nosotros (por no decir todos) los que no padecemos ningún tipo de enfermedad terminal, mostramos nuestra ligereza "lengual" opinando abiertamente y con la seguridad del que lo sabe todo sobre el "derecho" que tenemos a morir.
Es curioso, esta sociedad nuestra se ha esforzado en defender el derecho a la vida como fin primordial y los suicidas en potencia abren la boca para gritar y exigir su derecho a morir.
Me sucedió "personalmente y en persona". Mi padre, cuya enfermedad terminal avanzaba y avanzaba carcomiendo no solamente sus organos interiores sinó también sus ganas y su alma nunca dijo "matenme". No porque haya sido un cobarde que temía a la muerte o lo que haya mas allá de ella. Sino porque, aunque sabia, que moriría irremediablemente y que sufriría irremediablemente se aferró a la esperanza de vivir "un poquito más" ¿para que?...para ver a nosotros sus hijos con la alegría de verlo vivir "un poquito más".
¿Le dolía el estar muriendose? claro que le dolía.
¿Sufría? claro que sufría.
Masuna sonrisa de uno de sus nietos por la mañana le devolvía las ganas de vivir sólo un día más..
¿Yo tenía el Derecho de quitarle esa alegría mandandole a poner una inyección letal?
Si el no hubiera podido "comunicarse" ¿debía entender que él ya quería morir?
......me quedo nuevamente con lo escrito arriba.





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