Iniciado por
Lombardo
Es de notar que la dificultad que tenéis radica no en el ritual de commemoración que realizamos los católicos, pues en Hechos 2,42-46 ya se habla de cómo se reunían los discípulos: "Con perseverancia acudían a diario al templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón", pues no hacían sino obedecer al Maestro cuando les exortó a realizar dicho ritual en su memoria. En eso no tenéis problema, vuestra dificultad radica en el hecho de que sea Cristo realmente quien esté presente en la Eucaristía. Y para contrarrestar nuestra fe argüis textos bíblicos interpretados según vuestra propia imaginación y capacidades, hablando de realidades espirituales pero no carnales. Toda la doctrina católica descansa en una realidad y es que el hombre es carne y alma, no por separado, sino que se trata de dos dimensiones del hombre que configuran una sola naturaleza. Perder de vista la dimensión carnal y física del hombre es no entender bien las palabras de Cristo, y en consecuencia desacreditar al Padre, pues es también de la materia el Creador. Una espiritualidad incorpórea a lo nueva era es una espiritualidad ajena al pensamiento cristiano forjado desde los inicios, y que bebió de pensadores tan avezados como Platón, Aristóteles o Séneca, corregidos sus errores por manos tan magníficas como San Agustín o Santo Tomás de Aquino.
Dicho esto, vuestras dificultades con el milagro de la transubstanciación son del todo comprensibles, y naturalmente explicables. Esto es un artículo de fe, y aunque está basado en las Escrituras como todos los dogmas católicos, no es algo a lo que se puede llegar mediante el ejercicio de la razón a través de la actividad intelectual tan solo de la mente, dando un pretendido sentido espiritual a los textos sin comprender qué cosa es el hombre antes de iniciar esa andadura en la que se precisa de grandes dosis de cautela. La verdadera doctrina cristiana incide en la totalidad del hombre, no tan solo en su dimensión espiritual. Si no partes de esa base, entenderás las Escrituras a medias. Pero no queda todo ahí, como os digo, no es mediante el estudio crítico de la Biblia el modo de llegar a la aceptación del milagro eucarístico, es a través de la fe, y tan solo la cercanía del verdadero Espíritu Santo puede otorgarte tal don. Vosotros, lamento decíroslo, no estáis en la estela del verdadero Espíritu, pues de ser así comprenderiáis sin necesidad de ver ni de leer. Vivís ajenos a la realidad cristiana en aquello que alcanza su verdadera y más profunda expresión. Y es algo que vosotros habéis escogido.
Por otro lado, vuelvo a repetirme, y es que doy y siempre daré más crédito a los grandes Padres de la Iglesia y a los grandes Doctores antes que a vosotros y a vuestras torticeras interpretaciones, evidentemente llenas de prejuicios, y es que hay algo que no entiendo en vosotros, y es ese empeño por guardar las distancias con nosotros, siendo vosotros los que os habéis alejados. Buscáis cualquier cosilla para que os sirva como medio para poner distancia entre nosotros, pero no las reflexionais en conciencia. No sé que ganáis con todo ello, pero sí os diré algo, y es que si pusierais el mismo empeño en hablar de Jesús y del Evangelio que el que ponéis en mostrar vuestras diferencias, seríais unos evangelizadores prodigiosos. Por ahora, pareciera que tan solo los católicos tenemos cosas hermosas que decir de Nuestro Señor Jesucristo, vosotros perdéis el tiempo embistiendo contra Nuestra Madre la Santa Iglesia Católica.