No se preocupen por mi, preocupense por ustedes y por sus seres queridos. Porque les digo, si mi Dios permitiera que yo vaya, sin duda prontamente llegará el final de los días de ustedes y sus amados.
Y les digo, para lo que falta no vaya a ser que vengan apresuradamente crueles, los más crueles de las naciónes y sea terrible el acontecer antes de su final.
Yo no soy soberbio como los incrédulos, lo que pasa es que ustedes no creen. Yo simplemente les he dicho la verdad, que mi Padre es el único Dios. Y no mentiré porque esa es la verdad.
A los hombres hay que complacerlos siendo como quieren que seas y si no eres como ellos quieren, o piensan que es bueno, entonces ellos sostienen que eres el que está mal y no ellos. Sin embargo, yo no busco gloria de los hombres y sus juicios me son por algo que vale poco; porque hay quien da gloria y juzga y este dice la verdad.
Y en cuanto a mi ira, pues humanamente debería estar muy enojado con estos. Un estúpido me ha dicho que valgo lo que él piensa que valgo, lo cual me humilla y me pone por debajo del valor de cualquier hombre que camina sobre la tierra, empero, en realidad no estoy enojado pues mi Dios existe.
Aquí el tema son los testigos de Jehová, les recuerdo, un grupo que dice ser lo que no es y que se autodefine y se pone a hacer aquello a lo que no se la ha mandado. Nadie los ha encomendado, porque Jehová no es nada y no vale nada como cualquier ídolo.


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