No me causa ningún placer la muerte de nadie
—afirma el Señor Soberano Jehová—.
Así que regresen a mí y vivan” (Ezeq. 18:32).
Jehová no quiere que nadie sea destruido.
Quiere que los pecadores se reconcilien con él (2 Cor. 5:20).
Por eso tantas veces a lo largo de la historia Jehová
les ha pedido a quienes lo han abandonado que se arrepientan
y vuelvan a él. Y qué privilegio tienen los ancianos de poder
colaborar con Jehová en ayudar a arrepentirse a quienes han
cometido un pecado grave (Rom. 2:4; 1 Cor. 3:9).
¡Qué bonito es imaginar la alegría que se produce en el cielo
cuando los pecadores se arrepienten! Nuestro Padre celestial,
Jehová, se siente muy feliz cada vez que una de sus ovejas
perdidas regresa a la congregación. Continuemos meditando
siempre en la compasión, la misericordia y la bondad inmerecida
de Jehová, y así el amor que sentimos por él se hará
cada día más fuerte (Luc. 1:78).


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