1. Jesús
no dijo
: “ningún rico entrará”




Eso es una afirmación absoluta, y Jesús no habló en absolutos sobre la riqueza.


Lo que Jesús dijo fue:


Mateo 19:23–24


“De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos…
es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios”.


Difícilmente no es imposible.








2. Jesús mismo corrige la idea
de imposibilidad





Cuando los discípulos preguntan:


Mateo 19:25–26
“¿Quién, pues, podrá ser salvo?”
Jesús les dijo:
“Para los hombres
esto es imposible;
mas para Dios

todo es posible”.



Si Jesús hubiera dicho que ningún rico puede entrar, aquí lo habría confirmado.
Pero hace lo contrario: abre la puerta a la acción de Dios.








3. Venderlo todo
no fue un mandamiento
universal





Jesús le dijo al joven rico:


Mateo 19:21
“Si quieres ser perfecto,
anda, vende lo que tienes…”



Ese mandato fue:



  • Personal
  • Dirigido a alguien cuyo corazón estaba atado a la riqueza
  • No una regla para todos





Prueba bíblica clara:



  • Zaqueo no vendió todo, y Jesús dijo:
    “Hoy ha venido la salvación a esta casa” (Lucas 19:9)











4. El problema no es tener bienes,
sino

servir al dinero




Jesús fue explícito:


Mateo 6:24
“No podéis servir a Dios
y a las riquezas”.



La riqueza como señor es el problema,
no la riqueza como posesión.









5. Arrepentimiento sí,
pero no “comprar” la salvación





Decir:
“si entrega sus bienes a los
pobres… entrará”



es peligroso, porque suena a:
salvación por obras económicas


La Biblia enseña:

  • Salvación por la gracia de Dios
  • Evidenciada por un cambio de corazón
  • Que puede incluir generosidad, pero no como precio





Efesios 2:8–9
“no por obras,
para que nadie se gloríe”.
















Cita Iniciado por Roberto0 Ver Mensaje
Te lo acabo de contestar en otra respuesta..
Ningún rico entrará en los reinos de los cielos Rico, pero si entrega sus bienes a los pobres y se arrepiente entrará como todo el que entregue sus bienes y quiera seguir a Jesucristo.