Elisabet no acaba de comprender
lo que enseña Jesus
porque no tiene espíritu santo

Jesus dijo que el espíritu que mandaría Jehová
nos guiaría a toda la verdad

Pero Jehová no manda espíritu santo
a los que no son humildes

Jesús fue muy claro con el joven rico (Mateo 19:21–24): el problema no eran las riquezas en sí, sino el corazón atado a ellas. Por eso le dijo: “vende lo que tienes… y sígueme”. El joven se fue triste porque amaba más sus posesiones que a Dios.



Cuando alguien pone su enfoque en los ricos, en la prosperidad o en justificar la acumulación de bienes, está cayendo en el mismo error: tener la mente en las riquezas y no en el Reino. La Escritura advierte:


“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero” (1 Timoteo 6:10).
“No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24).


Jesús no exaltó a los ricos; al contrario, dijo que es difícil que un rico entre en el Reino de los cielos. El evangelio llama a desprendimiento, humildad y a poner el tesoro en el cielo, no en la tierra.


Si Elisabet centra su mensaje en los ricos o en el dinero, no está reflejando la enseñanza de Cristo, sino una visión terrenal. El verdadero discipulado sigue a Jesús, no a las riquezas.