No, Hechos 4:32–37
no enseña que los cristianos
deben ser pobres.
Más bien, muestra un ejemplo
de generosidad voluntaria y
unidad entre los primeros creyentes,
no una obligación doctrinal de pobreza.
Hechos 4:32–37 muestra un modelo de amor cristiano en acción,
no una regla de pobreza. La Biblia enseña la generosidad,
el desapego y el cuidado mutuo, pero también
reconoce creyentes ricos que usaban sus recursos para el bien
(como Lidia, José de Arimatea, Filemón).
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)