Yo ni Elizabeth estamos bajo las leyes judías porque predicamos el evangelio, pero tú predicas, escribes, y sigues las leyes judaizantes.
No seguimos el mismo Dios.
Asi es Roberto. Y es que la ley escrita en el Viejo Testamento no son los mismos mandamientos que los que Jesucristo enseña en el Evangelio y que mandó guardar para entrar en la vida.