Los profetas avisaron que la ley de Dios había sido cambiada en mentira por la pluma mentirosa de los escribas y avisaron para que no nos confundieran las falsas leyes que sólo eran preceptos de hombres.
Jesucristo en el Evangelio nos enseña los verdaderos mandamientos de Dios y que hay que guardar para entrar en la vida.
Jesus dice lo que Jehová le manda a decir
Esa afirmación de Jesús es clave para
entender su autoridad y su misión.
En Juan 7:16, Jesús dice:
“Mi enseñanza no es mía, sino del que me envió.”
Y en Juan 12:49 añade:
“Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió me dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar.”
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)
Jesucristo es Dios mismo que se hizo hombre y enseña en el Evangelio los verdaderos mandamientos de Dios y que hay que guardar para entrar en la vida.
Elizabet
repetir que ‘Jesús es Dios hecho hombre’
no es suficiente.
Tienes que demostrarlo.
Porque si Jesús fuera literalmente Dios,
¿por qué dice: ‘El Padre es mayor que yo’ (Juan 14:28)?
¿Por qué ora a Dios como si fuera otro?
¿Por qué dice: ‘No hago nada por mí mismo,
sino lo que el Padre me enseñó’ (Juan 8:28)?
¿Acaso Dios necesita que alguien le enseñe?
Además, si Jesús fuera Dios,
¿por qué excluye a sí mismo cuando dice:
‘Pero de aquel día y hora nadie sabe,
ni los ángeles del cielo, ni el Hijo,
sino solo el Padre’ (Mateo 24:36)?
¿Cómo puede ser Dios y no saber lo que Dios sabe?
Tú repites una fórmula,
pero no la explicas.
Y si no puedes explicar cómo Jesús puede ser Dios
y al mismo tiempo decir que tiene un Dios (Juan 20:17),
entonces estás repitiendo sin entender.
Y eso no es doctrina, es tradición.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)