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Elisabet*
Mateo 19:27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?
19:28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
19:29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.
Estos textos no enseñan que los cristianos deban ser pobres, sino que deben estar dispuestos a renunciar a todo por Cristo. La pobreza no es el mandato; la prioridad del Reino sí lo es.
-/¿Qué enseñan realmente estos versículos?
Mateo 19:27–29 no glorifica la pobreza, glorifica la entrega.
• Pedro dice: “Lo hemos dejado todo”.
Jesús no responde: “Bien, ahora vivan en escasez”.
Él promete tronos, recompensa, y vida eterna.
• Jesús dice que quien deja casas, tierras, familia por su causa, recibirá cien veces más.
¿Eso suena a condena de la riqueza? No. Suena a bendición multiplicada.
—-¿ Entonces qué exige Jesús?
• No exige pobreza, exige desapego.
El problema no es tener bienes, sino ponerlos por encima de Él.
• Algunos serán llamados a dejarlo todo. Otros serán llamados a usar lo que tienen para el Reino.
Como Lidia (Hechos 16), José de Arimatea (Mateo 27), o los creyentes que sostenían a Pablo.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)