Sí, Jesús consideró el Antiguo Testamento
como la máxima autoridad,
ya que apeló a él constantemente
para defenderse de las tentaciones
de Satanás y para afirmar su propósito
de cumplir la ley y los profetas, y no de abolirlos.
Durante su ministerio, el Antiguo Testamento
era la única Biblia que Jesús tenía disponible.
La importancia del Antiguo Testamento
es fundamental, ya que sentó las bases
para el cumplimiento
que se encuentra en Jesús
en el Nuevo Testamento.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)