Muy bien dicho
Gracias al sacrificio de Jesús,
las personas pueden liberarse del pecado y de la muerte (Mateo 20:28; Hechos 4:12).
Para beneficiarse de este sacrificio, deben poner fe en Jesús,
cambiar su vida y bautizarse (Mateo 28:19, 20; Juan 3:16; Hechos 3:19, 20).
Las acciones demuestran si una persona realmente tiene fe (Santiago 2:24, 26).
Sin embargo, la salvación no es algo que se merezca;
es algo que solo se consigue gracias a “la bondad inmerecida de Dios” (Gálatas 2:16, 21).
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)