SI FUERAMOS SALVOS DESDE QUE NACEMOS
NO TENDRIAMOS QUE PERSEVERAR

La Biblia nos advierte de que los pecados graves
impiden que heredemos el Reino de Dios


Si la salvación no se pudiera perder,
esas advertencias no tendrían ningún sentido.


Mat. 24:13:
“El que persevere hasta el fin, éste será salvo.”

De modo que la salvación final de la persona
no se determina al momento que empieza a ejercer fe en Jesús.