Algunos individuos creen que si uno que ha visto a Jesús ha visto al Padre también,
Jesús tiene que ser el Dios Todopoderoso, plenamente igual a su Padre, Jehová.

Repetidas veces las Escrituras se refieren a Jesucristo
como aquel a quien Dios “envió” como su representante principal

Puesto que todo lo que Jesús hizo estuvo en plena armonía con la voluntad de Dios,
las personas que observaron a Jesús en cierto sentido estaban observando a Dios en acción.