El más antiguo de estos muchos manuscritos es el fragmento de papiro (conocido por el número P52) del Evangelio de Juan, que se halla en la Biblioteca John Rylands, en Manchester, Inglaterra, fechado como de la primera mitad del siglo II, posiblemente de alrededor de 125 E.C.. Como se ve, esta copia se hizo solo aproximadamente un cuarto de siglo después del original.

Cuando consideramos que para determinar el texto de la mayoría de los autores clásicos solo se cuenta con un puñado de manuscritos, y estos rara vez caen dentro de siglos de los escritos originales, podemos comprender el caudal de prueba que hay para ayudarnos a llegar a un texto autoritativo de las Escrituras Griegas Cristianas.

Como las copias más antiguas de la Septuaginta, los primeros manuscritos de las Escrituras Griegas Cristianas se escribieron en papiro, material que se continuó usando para manuscritos bíblicos hasta alrededor del siglo cuarto era común.
Parece que los escritores de la Biblia usaron también papiro para las cartas que enviaron a las congregaciones cristianas.