Australopithecus también miraban al cielo,esperaban lluvias y mejoras en el tiempo. Tronaba y creía que eran los dioses,llovía y creían que el dios de la lluvia los estaba bendiciendo.
Pero Jesucristo también miraba al cielo pero sabía a quién se dirigía y dijo: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra".





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