Decís unas cosas que se escapan a toda comprensión sencilla del Evangelio:
satanás y los demonios nunca tuvieron el poder total sobre el mundo, pues solo tenían el poder que Dios les había dejado para que fueran una prueba para las personas. Pero el poder de salvación no permitió que satanás y los demonios, hicieran todo lo que ellos querían, pues todo estaba bajo la supervisión de Jesucristo.