
Iniciado por
Roberto0
Que os reunáis seguro que lo hacéis, pero no os reunís como los verdaderos cristianos para alentarse unos a otros en el Evangelio que es la enseñanza que Jesucristo mandó predicar.
Ni tampoco te reúnes para enseñar a guardar sus misericordiosos mandamientos que en verdad fueron dados.
Vana es tu reunión
En los primeros tiempos del cristianismo,
las reuniones consistían principalmente en cantar canciones, orar,
y leer y analizar las Escrituras, sin ningún tipo de ritual
(1 Corintios 14:26). En nuestras reuniones, verá algo parecido.
Recibimos consejos útiles basados en la Biblia.
Los fines de semana, todas las congregaciones se reúnen para escuchar
una conferencia bíblica de treinta minutos
que muestra cómo se relacionan las Escrituras con nuestra
vida y con los tiempos en que vivimos.
Se anima a los presentes a seguir la lectura de los pasajes en su propia Biblia.
A continuación, viene el Estudio de La Atalaya,
de una hora, en el que se invita a todos en la congregación
a participar en el análisis de un artículo de la edición de estudio de la revista La Atalaya.
Este análisis nos ayuda a seguir los consejos de la Biblia en nuestra vida.
Se estudia la misma información en unas ciento veinte mil congregaciones por toda la Tierra.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)