Jesús les dijo:
“No todos pueden cumplir con estas palabras, solo los que tienen el don” (Mat. 19:11).
En nuestras congregaciones, no solo hay matrimonios y familias con hijos,
sino también muchos hermanos y hermanas que no están casados.
¿Cómo deberíamos ver a estos hermanos solteros?
Repasemos lo que Jesús opinaba de la soltería.
Cuando estuvo en la Tierra, permaneció sin casarse
y dedicó todo su tiempo y atención a su ministerio.
Nunca enseñó que fuera obligatorio para los cristianos casarse o permanecer solteros.
Pero sí dijo que algunos cristianos decidirían no casarse (Mat. 19:12).
Él respetaba a quienes no estaban casados
y no pensaba que fueran inferiores
o que les faltara algo en su vida.
Igual que Jesús, el apóstol Pablo fue un ministro de Dios soltero.
Nunca enseñó que estuviera mal casarse.
Sabía que esto era una cuestión personal.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)