No entiendes lo que estoy diciendo. Claro que Jesucristo entregó su vida voluntariamente y nadie se la quitó. Pero una cosa es entregar voluntariamente su vida y otra cosa es derramar su sangre. Su sangre fue derramada por los hombres que le torturaron y le mataron, pues Jesucristo no se crucificó a Sí mismo, sino que dejó que los hombres lo hicieran sin oponer resistencia y sin hacer daño ni permitir que sus discípulos hicieran daño a los que venían a hacerle daño a Él.
Y con todo ello dio ejemplo de lo que Dios quiere y siempre quiso: la misericordia, el perdón y no hacer daño ni matar a las personas ni en los peores momentos, como aquellos momentos que sufría Jesucristo donde venían a hacerle mucho daño y a matarle.
Jesucristo, con su ejemplo y sus enseñanzas del Evangelio, nos enseñó los verdaderos mandamientos de Dios, que son los mandamientos que Jesucristo nos enseña en el Evangelio y que Él mandó guardar para entrar en la vida.





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