No solo los fariseos lo rechazaron, sino toda la fe judía, porque no califica como el Mesias prometido.
Los ateos como ex-cristianos lo rechazamos por mito.
Los que rechazaron y rechazan a Jesucristo lo rechazaron porque no quisieron los mandamientos que Jesucristo enseña en el Evangelio y que Él mandó guardar para entrar en la vida.