
Iniciado por
Roberto0
No hay peor terco que aquel que no reconoce la enseñanza del Evangelio, y ese eres tú.
No hay peor terco que el que es incapaz de mirarse en el espejo, y entender que la arrogancia de creerse poseedor de la verdad es la clave para su condenación.
Jamás comprenderás la inmensidad de La Nada.