10 Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.
Los sacrificios no pueden hacer perfectos a los que los ofrecen porque no son verdadera ley de Dios, pues Dios no quiere sacrificios ni había mandado sacrificios. Lo que Dios quiere, y siempre quiso, es la misericordia, no los sacrificios.