Aunque en el versículo anterior se refiere a Jesucristo como el que viene con las nubes,pero ahí mismo concluye diciendo el amén (así sea).
En Revelación 1:8 y los versículos circundantes muestran que él no podría ser el Alfa y la Omega porque en las Escrituras, el Padre del Señor Jesucristo es el único a quien se refiere como el Señor Dios y como el Todopoderoso.
Jesucristo mismo se refiere a su Padre como mi Dios, Juan 20:17; Apocalipsis 3:12.
Según leemos en Apocalipsis 1:1, Dios le dio la revelación a Jesucristo. Por lo tanto, tenemos razón para esperar que en el relato se citen las palabras del Dios Todopoderoso. La primera vez que se menciona el Alfa y la Omega manifiestamente es un ejemplo de esto. Además, en el mismísimo versículo siguiente, el escritor del libro de Apocalipsis, el apóstol Juan dice: Yo . . . vine a estar en la isla que se llama Patmos por hablar acerca de Dios y por dar testimonio de Jesús. Esto proporciona corroboración adicional de que Juan entendía que Dios es el Padre del Señor Jesucristo.